Laurier Et Fleur: Raíces de excelencia desde 1954
En las fértiles tierras de Tarma, una provincia mágica conocida por su verdor y paisajes, comenzó una historia que trasciende generaciones. Don Anacleto Romero y su esposa Margarita, visionarios incansables, fundaron el Fundo Santa Margarita, donde su pasión por la tierra convirtió sueños en cosechas y trabajo en arte.
En 1954, la excelencia de su labor fue reconocida con el primer lugar en la categoría de Hortalizas en la Feria Nacional Agropecuaria, organizada por la prestigiosa Universidad Nacional Agraria La Molina. Este logro no solo marcó un hito para la familia Romero, sino que también estableció las bases para lo que Tarma sería: un emblema florícola para el Perú.
De la producción a la comercialización
Décadas más tarde, su hija, Leónidas Romero, llevó consigo esta herencia a Lima, estableciéndose en una modesta tienda en el mercado junto al Estadio Nacional del Perú, donde continuó con la comercialización de flores. Su incansable entrega dejó una huella imborrable, aunque su trayectoria se vio truncada prematuramente a los 42 años debido a un cáncer respiratorio.

La innovación florece de un legado familiar
El espíritu pionero de la familia resurgió en Manuel Ayala, hijo de Leónidas, quien, como presidente de la Asociación de productores y comercializadores de flores del Perú – Zona Tarma, no solo impulsó iniciativas de organización y cooperación, sino que también adoptó una visión global. Su visita a Holanda, cuna de la floricultura mundial, lo inspiró a fusionar tradición e innovación. Con esta perspectiva, tomó una decisión trascendental: digitalizar el negocio, elevar la experiencia del cliente y crear una marca que honrara el legado familiar. Así nació Laurier Et Fleur, una firma que redefine el arte floral con elegancia, sofisticación y un compromiso inquebrantable con la excelencia.

El arte floral como legado: tradición y sofisticación atemporal
Inspirado por su historia y con la visión de modernizar el negocio, Manuel junto con su esposa Carmen fundaron Laurier Et Fleur. Su nombre, tomado de la corona de laurel, símbolo de triunfo y gloria, encapsula el propósito de la marca: crear arreglos florales que celebren momentos únicos con elegancia y sofisticación.
Hoy, Laurier Et Fleur fusiona el legado de tres generaciones con una apuesta constante por la innovación. Reconocida por su meticulosa atención al detalle, la marca colabora con instituciones públicas y privadas, tanto a nivel nacional como internacional. Desde los campos de Tarma hasta los mercados globales, Laurier Et Fleur honra el pasado, abraza el presente y florece hacia el futuro.

